Mi madre, su cáncer de seno, nuestra historia de lactancia y alimentación

alimentación, cáncer de mama

por @yatzirizepeda de @proy_alimente

Los resultados del laboratorio decían: carcinoma ductal infiltrante sin patrón específico; grado histológico 3. Durante algunos segundos –esos en donde la vida se desdobla ante nuestros ojos- dudé del significado de esas palabras; luego acepté: mi madre tiene cáncer de seno.

Inmediatamente, vinieron a mi mente decenas de posibles procederes: “no le daremos quimioterapia a su edad”, “tendrá una dieta especial”, “mejor extirparle el pecho completo de una vez”, pensé. Luego, aparecieron las preguntas ¿por qué a ella? ¿qué hizo mal? ¿qué hubiera hecho diferente?

Mi madre dio a luz a su única hija a los 42 años. Nací por cesárea un viernes al medio día y mi mamá me vio por primera vez hasta el sábado en la tarde. Desafortunadamente, las prácticas hospitalarias de entonces (no muy diferentes a las de ahora), nos privaron de los enormes beneficios del amamantamiento durante la primera hora de vida y dificultaron, desde el principio, nuestro derecho a una lactancia exitosa.

Fue a finales de los 70s, años dorados de la fórmula infantil, cuando el pediatra le dijo a mi madre que probablemente su leche no era suficiente y le sugirió complementar mi alimentación con fórmula. Evidentemente, entre menos amamantaba, menos leche producía. En 1990, la OMS establecería la recomendación de alimentar a los bebés exclusivamente con leche materna al menos los primeros 6 meses de vida, que esta sea el alimento principal del bebe hasta el año y prolongarla hasta que la madre y el bebé lo deseen . Doce años antes, mi madre no tenía esta información y yo tenía 2 meses cuando me destetó.

Octubre es el mes internacional del cáncer de mama y es un buen momento para hablar sobre un factor de reducción de riesgo importante que rara vez escuchamos en las campañas en México: amamantar reduce el riesgo de cáncer de seno y mientras más prolongado sea el periodo de lactancia, mayor es la protección contra este cáncer. La ausencia o la corta duración de la lactancia materna contribuyen en gran medida a su incidencia[1].

beaFoto: Víctor Blanco

Hay varias razones por las que la lactancia prolongada protege la salud de los pechos: 1) la producción constante de leche limita la habilidad de las células mamarias de “portarse mal”; 2) la mayoría de las mujeres tiene menos periodos menstruales cuando está amamantando (más los 9 periodos menstruales que no tuvieron durante el embarazo), resultando en niveles menores de estrógeno, lo que reduce el riesgo; 3) muchas mujeres tienden a seguir estilos de vida más sanos mientras amamantan.

La decisión de tener hijos, de amamantarlos y la duración de la lactancia es muy personal y depende de la situación única de cada mujer. Otras decisiones que podemos tomar sobre nuestro estilo de vida y que pueden reducir en gran medida el riesgo de cáncer son: procurar una alimentación adecuada pues hábitos alimenticios pobres incrementan el riesgo de cáncer hasta en 30%, tanto como lo incrementa el consumo de tabaco[2], mantener un peso adecuado, hacer ejercicio regularmente y limitar el consumo de alcohol.

foodstofightcancerEntre los diversos componentes anti-cáncer que contienen frutas, verduras y plantas, los fitoquímicos son los más importantes. Estudios muestran que estos tienen una capacidad sorprendente de inhibir el crecimiento del cáncer y su consumo diario es vital en la prevención.

Hoy día, a sus 79 años, y de acuerdo con su oncólogo, mi madre está sólo bajo un tratamiento de supresión hormonal. Siguiendo las recomendaciones que nos ofrece la ciencia, las dos tenemos una dieta rica en alimentos basados en plantas que contienen fitoquímicos anticancerígenos y hemos reducido nuestro consumo de carne[3]. El tumor, extirpado hace más de un año, no ha vuelto a salir, y su hígado, sus huesos, sus pulmones y su cerebro (órganos vulnerables ante el cáncer de mama) están sanos.

El cáncer es una enfermedad multifactorial y si bien nunca sabré las razones exactas por las que mi madre la padece, entender cuáles son los principales factores de riesgo me ayudará a reducir las probabilidades de sufrir esta misteriosa enfermedad. Queda claro que ella no hizo nada mal; su motor siempre fue el amor. Ojalá que en aquellos años hubieran existido las condiciones necesarias y la información con la que contamos ahora para que ella hubiera tomado así sus decisiones sobre nuestro derecho a amamantar.

En México, el cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres mayores de 25 años. Tan importante es su detección precoz -pues mejora el pronóstico y la supervivencia, como hablar de prevención.

*Yatziri Zepeda es economista ambiental y socia fundadora de Proyecto AliMente

Artículo previamente publicado en El Financiero

[1] Collaborative Group on Hormonal Factors in Breast Cancer. Breast cancer and breastfeeding: collaborative reanalysis of individual data from 47 epidemiological studies in 30 countries. Lancet 2002; 360(9328):187-95

[2] American Institute for Cancer Research, World Cancer Research Fund. Food, nutrition, and the prevention of cancer: a global perspective. Washington, DC: American Institute for Cancer Research; 1997.

[3] Richard Béliveau, R., y Gingras, D. (2007) Role of nutrition in preventing cancer. Canadian Family Physician. Nov 2007; 53(11): 1905–1911.

[4] American Institute for Cancer Research, World Cancer Research Fund. Food, nutrition, and the prevention of cancer: a global perspective. Washington, DC: American Institute for Cancer Research; 1997.

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