El antídoto contra la violencia se encuentra al comienzo de la vida y la lactancia materna es su elemento central

cultura pro-lactancia, salud pública

por Marcos Arana y Yatziri Zepeda #lactivistabloguer@

La frustración y la ausencia de empatía son los principales motores de la violencia. Los elevados índices de ésta que se presentan actualmente en la sociedad mexicana tienen determinantes de gran complejidad y son resultado de procesos con profundas raíces históricas. Sin embargo, existe un denominador común a todas las formas de violencia; la erosión de la empatía; es decir, la degradación de esa capacidad afectiva y cognitiva de percibir y conectarse con las emociones y condiciones de los otros.

Baron-Cohen (2013) ha utilizado el término de cero grados de empatía para describir las formas más extremas de crueldad y trato degradante que algunas personas llegan a dar a otros seres humanos. Empatía cero se refiere a la cosificación de las víctimas y a la eliminación de toda posibilidad de identificarse con ellas. Esta característica es un componente común en los casos repetidos de violencia extrema que, de manera cotidiana, estremecen a la sociedad mexicana. La erosión de la empatía tiene gradaciones y está presente en diferentes magnitudes en todas las manifestaciones de violencia que se dan en ámbitos tales como como en el hogar, la escuela, en el trabajo o en los espacios públicos. La promoción de la empatía tendría que ser, por ende, ampliamente impulsada por el Estado y la sociedad para generar actitudes pro sociales encaminadas a prevenir la violencia en todas sus formas. Si bien la promoción de la empatía no es una acción que por sí sola eliminará los comportamientos violentos, sí es un elemento indispensable para prevenirlos y limitarlos.

Autores como Freud (1958)[1] y Piaget (1965)[2] afirmaban que la construcción de la empatía se iniciaba después de las más etapas tempranas de la vida. Sin embargo, múltiples estudios han demostrado recientemente que desde el momento del nacimiento se inicia el desarrollo de comportamientos empáticos. Los recién nacidos reaccionan ante el llanto de otros niños[3] [4]y establecen un contacto visual con su madre durante la lactancia, la cual involucra diversos mecanismos de interacción neuro-endócrina, alimentaria y afectiva entre la madre y su hijo[5]. Aunque no se han dilucidado completamente los mecanismos por medio de los cuales se desarrolla la empatía en esta etapa de la vida, se conoce que en este proceso intervienen neuronas espejo[6] y fenómenos epigenéticos que además de estar relacionados con la empatía, forman parte de los procesos de crecimiento y desarrollo que, en condiciones óptimas, pueden constituir factores de protección cuya acción se extiende durante toda la vida o, por el contrario, que si las condiciones son desfavorables, pueden conformar factores de riesgo igualmente duraderos.

La madre, el padre u otras personas que están a cargo de los cuidados de un recién nacido de manera consciente o no, ejercen una influencia fundamental en la sociabilización de éste. Su influencia es especialmente relevante entre los 3 y 9 meses de vida y depende fundamentalmente del nivel de sincronía temporal que se establece entre la madre y el infante. Feldman[7] (2007) encontró en un estudio longitudinal que la empatía desarrollada en este periodo estaba asociada directamente con el nivel de empatía de estos mismo niños presentaban durante su adolescencia. Del mismo modo, encontró que las actividades y los juegos que las madres realizaban “cara a cara” con sus hijos estaban relacionadas con el nivel de empatía que éstos alcanzaban en etapas posteriores de la vida. Las condiciones favorables para generar una impronta de empatía desde el inicio de la vida dependen fundamentalmente de la relación con su madre y de las condiciones y capacidades que ésta desarrolla para percibir y responder sincrónicamente a las necesidades de su recién nacido.

cecisecundaria

La lactancia materna, el tacto, el contacto visual, la voz y la respuesta de la madre a las necesidades de su hijo refuerzan el estrecho vínculo que, en condiciones normales, se expande posteriormente para incluir gradualmente a otras personas.

La relación que se desarrolla entre un recién nacido y su madre que lo amamanta es muy probablemente el acto de mayor empatía que puede darse entre dos personas. Por lo cual, tiene una importancia, aún no plenamente reconocida sobre el desarrollo de la empatía en los niños y como fortalecimiento de esta misma en la madre y, por ende, como acción preventiva de actitudes violentas en la adultez de los infantes, y en los hogares de las madres durante la crianza.

Existe evidencia que muestra que agregar azúcar a los alimentos o bebidas introducidas durante los primeros años de vida provoca un fenómeno de adicción; no sólo al azúcar, sino en general a los sabores dulces. Esto hace que los menores prefieran los sabores azucarados y que rechacen los alimentos que no son endulzados (de manera instintiva, un bebé preferirá la fórmula láctea, cuyo ingrediente principal es, en muchos casos, sólidos de maíz altos en fructosa a la leche materna). Este fenómeno ha sido estudiado por varios investigadores que lo han descrito como el “secuestro del paladar” ya que condiciona el consumo subsecuente de alimentos de alta densidad calórica. El secuestro del paladar no sólo tiene una gran relevancia por sus implicaciones en un mayor riesgo de obesidad y diabetes, sino que también constituye uno de los mecanismos por medio de los cuales se inicia la conformación temprana de personalidades adictivas. No debemos olvidar que los ciclos de estimulación límbica que el azúcar provoca son los mismos para el alcohol y muy parecidos a los que provocan otras substancias adictivas.

La promoción de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses seguida de una lactancia continuada complementada con alimentos sin azúcar ni sal adicionadas no solo son importantes recomendaciones de la OMS para el inicio de una alimentación saludable, sino también para evitar que mediante la adicción al azúcar, los niños comiencen a desarrollar personalidades adictivas, las cuales también pueden ser más proclives a ejercer o padecer violencia. De este modo, el apoyo para una lactancia materna exitosa y una alimentación complementaria perceptiva y sin azúcar adicionada contribuye tanto a la prevención de la violencia como al resguardo de los derechos humanos de los niños y niñas de México.

La lactancia materna, sobretodo si es iniciada durante la primera hora después del nacimiento, deja una impronta de vida, éso lo sabemos desde hace tiempo. Gracias a muchos estudios científicos recientes, ahora estamos descubriendo que esa huella es aún mayor. La lactancia materna deja una impronta de paz, de capacidad para convivir y para amar. Y para las mujeres que han sufrido violencia, si reciben el apoyo social necesario, puede ser también un medio de sanación.

Marcos Arana es médico y antropólogo físico, maestro en salud pública y en ecología. Es socio fundador de Proyecto Alimente e investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. Dirige el Centro de Capacitación y Educación en Derechos Económicos, Sociales y Culturales y de la Defensoría del Derecho a la Salud. Es miembro fundador y miembro del Consejo global de lBFAN, (International Baby Food Action Network), así como representante de la World Alliance for Breastfeeding Action en el Observatorio del Derecho a la Alimentación y Nutrición.

Yatziri Zepeda es economista, maestra en ciencias ambientales y socia fundadora de Proyecto AliMente

[1] Freud S, (1958) Civilization and its discontents. N York: Doubleday Anchor Books.

[2] Piaget J, (1965) The Moral Judgement of the child, N. York, Harcourt Brace.

[3] Martin GB y Clark R.D. (1982) “Distress crying in neonates: Species and peer specificity”, Developmental Psychology 18:3-9.

[4] Sagi A y ML. Hoffman (1976) “Empathetic distress in the newborn” Developmental Psychology 12:175-176.

[5] Lozoff B, Brittenham G.M, Traause MA y Kennell JH, The Mother-newborn relationship: Limits of adaptability, The Journal of Pediatrics, July 1977, Vol. 91(1):1-12

[6] Lacoboni M (2008) Mirroring people: The new science of how we connect with others. N. York Farrar, Strauss and Giroux.

[7] Feldman R, (2007) “Mother-infant synchrony and the development of moral orientation in childhood and adolescence: Direct and indirect mechanisms of developmental continuity” American Journal of Orthopsychiatry 77:582-597.

3 thoughts on “El antídoto contra la violencia se encuentra al comienzo de la vida y la lactancia materna es su elemento central

  1. felicidades por su trabajo! y también muchas gracias por que este tipo de información es valiosísima . estoy convencida de que la lactancia materna es un eslabón fundamental para la crianza amorosa y saludable que nos convertirá en más humanos, más empáticos. saludos

  2. Debo felicitarlos por su excelente trabajo! Leí un artículo que explica que al dar pecho se producen varios cambios cerebrales en la madre que son los cambios que ayudan a cuidar a sus hijos con amor y cuidados casi compulsivos. Una madre que amamanta crea un lazo estrecho con su bebé, lo que lo convierte en un individuo seguro, amado, confiado que evitará que desarrolle conductas violentas. Gracias por su investigación!

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