Cáncer de mama, alimentación y lactancia

salud pública

por @yatzirizepeda #lactivistabloguera

Octubre es el mes contra el cáncer de mama, el más común entre las mujeres de todo el mundo y la intención de todos esos conductores -de televisión y de autobuses foráneos-, funcionarios y figuras públicas de portar un listón rosa en la solapa es la de recordarnos que la detección temprana de alguna anomalía en nuestros pechos puede marcar una gran diferencia en nuestra vida y en la de las personas que queremos. La detección temprana, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la medida más importante para controlar este tipo de cáncer pues la gran mayoría de los casos se diagnostica cuando ya es demasiado tarde. Una vez que lo padecemos, saber que lo tenemos y tratarlo a tiempo es fundamental para mejorar nuestras posibilidades de sobrevivirlo.

IMG_2929A principios de este mes me encontré en el metro de la Ciudad de México una campaña buenísima de Fundación CIMAB con el lema “Favor de Tocar.” La campaña promovida por personajes famosos nos invita a autoexplorarnos los pechos cada mes. En cuanto la vi, no pude evitar imaginar la belleza de una campaña complementaria que nos dijera “Favor de Comer Linaza” o “Favor de Amamantar”. Acaso ¿no debería ser tan importante prevenir el cáncer de mama como controlarlo?

Los factores de riesgo de este y otros tipos de cáncer son bien conocidos por la ciencia, pero es sorprendente lo poco conocidos que estos son por la gente. Estudios recientes muestran que la gran mayoría de las personas percibe al cáncer como una enfermedad que surge por factores sobre los cuales no tiene control como son la predisposición genética y la exposición a compuestos tóxicos en el ambiente.

Imagínese qué alivio saber que, si bien nuestros antecedentes familiares y la contaminación a la que estamos expuestos son un factor de riesgo, nuestros hábitos –sí, esos que dependen totalmente de nosotros- tienen una influencia mucho más importante sobre nuestra probabilidad de padecer esta enfermedad.

La ciencia nos dice que un gran número de los distintos tipos de cáncer hubiera podido prevenirse modificando el estilo de vida de los pacientes. Se estima que, en ciertos contextos, se hubiera podido prevenir entre el 75 y el 80% de los diagnósticos[1]. Nuestras decisiones de alimentación tienen un efecto sorprendentemente alto en la reducción de la incidencia de esta misteriosa enfermedad, así como en su progresión. De acuerdo a estimaciones del Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR), una dieta pobre podría incrementar el riesgo de padecer cáncer hasta en 30%, tanto como lo incrementa el consumo de tabaco[2]. Leyó bien, es tan riesgoso fumar como comer mal. ¿En dónde están entonces esas campañas en los empaques de comestibles chatarra que digan “Comer mal causa cáncer”? No es una exageración.

Dicen por ahí que cada bocado o trago que damos o nos nutre o nos enferma. De acuerdo a la OMS, el 27% de todas las muertes por cáncer de mama registradas en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, al sobrepeso y la obesidad[3].

Pareciera claro ya para muchos de nosotros cuáles son los tipos de tragos o bocados que nos enferman (desde la Cocacola hasta jugos procesados de “fruta”, pasando por yogures procesados que son más postres que otra cosa). Lo que no parece tan claro es que, a través de los años, varios estudios clínicos y epidemiológicos han mostrado que un mayor consumo de frutas y verduras representa un factor clave en la reducción del riesgo de cáncer.

Resulta que, mediante el elevado consumo de estos y de otros alimentos naturales presentes en las dietas de culturas milenarias (china, india, azteca, etc) como el té verde, el cacao y la cúrcuma, es posible promover la presencia continua de sustancias químicas o biológicas que destruyen los vasos sanguíneos recién formados en tumores cancerígenos, reduciendo así la disponibilidad de nutrientes y oxígeno a las células de estos, lo que evita su crecimiento. Estos agentes, también llamados moléculas antiangiogénicas, ayudan a los mecanismos de defensa naturales del cuerpo a detener los tumores cuando estos aún son inofensivos. Por lo tanto, aún cuando nuestro riesgo de contraer cáncer es constante, las moléculas anti-cáncer presentes en algunos alimentos pueden actuar como un arma terapéutica básica para mantener estos tumores controlados y evitar que progresen hasta convertirse en mortales[4]. Cada día, lo que pone en su plato puede ayudar (o no) a prevenir y controlar el cáncer.

favor de toca

El día que mi madre fue diagnosticada con cáncer de seno preguntó a su oncólogo -“Doctor, qué como” – “Coma lo que quiera”, respondió. Sería buenísimo que más y más especialistas en la salud incluyeran consideraciones de alimentación como apoyo en el tratamiento de sus pacientes para contrarrestar el desarrollo y la progresión del cáncer, tal y como lo sugieren autoridades en las ciencias médicas. El trabajo del Dr. Richard Beliveau, profesor del departamento de química de la Universidad de Quebec en Montreal y Director del Laboratorio de Medicina Molecular del Hospital Ste-Justine de la misma ciudad puede ser un gran referente en este tema.

Cáncer y lactancia materna.

Hablando de prácticas adecuadas de alimentación, sería buenísimo también que más y más mujeres supieran que la lactancia prolongada reduce el cáncer de seno y que mientras más prolongado sea el periodo de lactancia, mayor es la protección contra este cáncer. Que supieran que la ausencia o la corta duración de la lactancia materna contribuyen en gran medida a su incidencia[5].

¿Cómo así?, preguntará usted. Además de que muchas mujeres tienen estilos de vida más sanos durante la lactancia, la producción constante de leche limita la habilidad de las células mamarias de “portarse mal”.

Las mujeres que no hemos tenido hijos, las que nunca tendremos, las que hemos decidido no amamantar o amamantar por un breve periodo tenemos otras formas de reducir nuestro riesgo de cáncer a través de nuestra alimentación y otros hábitos.

Aquí algunas recomendaciones preventivas que de ninguna manera pretenden sustituir los tratamientos recomendados por los médicos especialistas.

  • Coma, sobre todo, alimentos de origen vegetal. Incluya entre 5 y 10 porciones diarias de alimentos basados en plantas
  • Incremente su consumo de crucíferas (col, coliflor, repollo, brócoli y, sobre todo, coles de Bruselas
  • Use cúrcuma como condimento de sus alimentos. Recuerde que es liposoluble, lo que significa que debe de ir acompañado de algún tipo de grasa. La pimienta multiplica su efecto
  • Sazone sus alimentos con ajo y cebolla
  • Consuma alimentos ricos en omega 3 como linaza molida, sardinas y nueces
  • En la prevención del cáncer, evite consumir suplementos alimenticios. Trate de alcanzar sus requerimientos nutricionales únicamente mediante los alimentos que come
  • Evite carnes procesadas y grandes cantidades de carne roja, alimentos ahumados, fritos, procesados, el consumo excesivo de alcohol y de alimentos altamente calóricos que carecen de nutrientes
  • Limite su consumo de sal
  • Ejercítese al menos 30 minutos al día

Fuentes: (2) y (4)

Nótese que el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer y el AICR recomiendan que los sobrevivientes de cáncer (personas que viven con diagnóstico de cáncer, incluyendo aquellos que se han recuperado de esta enfermedad), sigan también prácticas preventivas (2).

En la lucha contra el cáncer de mama, tóquese; si tiene suerte, que la toquen y, sobre todo, buen provecho.

Yatziri Zepeda es economista, maestra en ciencias ambientales y socia fundadora de Proyecto AliMente

[1] Doll R, Peto R. 1981. The causes of cancer: quantitative estimates of avoidable risks of cancer in the United States today. J Natl Cancer Inst. 66:1191–308.

[2] American Institute for Cancer Research, World Cancer Research Fund. 1997. Food, nutrition, and the prevention of cancer: a global perspective. Washington, DC: American Institute for Cancer Research.

[3] Danaei G. et al. 2005. Causes of cancer in the world: comparative risk assessment of nine behavioural and environmental risk factors. Lancet, 366, 1784–93.

[4] Beliveau, R. y Gingras, D., 2007. Foods to Fight Cancer.

[5] Collaborative Group on Hormonal Factors in Breast Cancer. 2002. Breast cancer and breastfeeding: collaborative reanalysis of individual data from 47 epidemiological studies in 30 countries. Lancet. 360(9328):187-95

One thought on “Cáncer de mama, alimentación y lactancia

  1. Giuli este artículo está muy bueno pensaba en Saskia conforme lo leía menciona mucho sobre la alimentación sobre los beneficios de la lactancia materna como la alimentación del niño durante sus primeros años el uso de la pimienta la curcuma, el ajo la cebolla la linaza y nunca nunca tomar suplementos alimenticios te dejo un beso y feliz lectura para ti para Thomas un beso grande. Tu tia Marias Ayer olvidé mencionar que el domingo en la tarde con tres propósitos vamos a juntarnos a refaccionar ustedes son protagonistas de la celebración así que por favor lleguen. 1)el propósito de celebrar la vida de Thomas 2)cumpleaños del ale y 3)cumpleaños de la Mavick porque no voy a estar aquí la primer semana de noviembre besitos y nos vemos

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